Cruzar el Rubicon
Todos tenemos nuestro Rubicon, y vamos aplazando el día en que anunciaremos a viva voz nuestra jugada...
Tenemos un millón de escusas para aparcar una decisión, para preparar el terreno, mentalizarnos, ultimar los preparativos, revisar que todo está en orden, replantearse la estrategia... Llega el día en que , sin darnos cuenta, incluso la visión inicial ha mutado. Ya no estamos hablando del mismo momento crucial, todo se ha transformado a nuestro alrededor y en nuestro interior.
Cada día que decidimos no movernos, es un paso más que damos hacia la decisión de no harerlo nunca más.

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