Mandril
Ni una hora hace desde que llegué a casa procedente de los mandriles. El motivo de mi escapada ha sido ver, al fin en acción, a unos señores que conforman una banda musical (conocida por mis abuelos como orquesta) llamada Dillinger Escape Plan. Su especialidad es revisar los colchones de público y la resistencia de sus instrumentos a la inercia. Se pudo comprobar este lunes que los instrumentos resisten y los colchones fabricados con seres humanos, funcionan de manera fiable.
Mi acompañante de excepción (a quien estoy muy agradecido por su hospitalidaridad y maravilloso tratorrrrr) me facilitó esta imagen para que pueda mostrarla en la que se ve al señor Puciato, tras haber dejado cuidadosamente su micrófono en el escenario, revisando las estructuras que sustentan los focos, comprobando que pueden resistir su peso y balanceo y facilitarle un punto de apoyo sobre el cual tomar impulso para, mediante la famosa postura a lo superman, bajar de una leche la hermosa bola discotequera sobre la cabeza del respetable y una vez más comprobar el colchón humano con su propia caída.

Podeis , quizá, imaginar lo demás... una ristra de temas muy malincencionada, directa a la columna, un pogo que duró desde la primera hasta la última nota, un señor-muro-giratorio, un señor-poguista profesional-sudado, dos o tres veintenas más de poguistas-sudados-giratorios-proyectil.... No soy un habitual de esos jaleos centrales pero ... en un concierto de esta gente es casi pecado no ser partícipe del baile en mayor o menor medida.
Y con vuestro permiso, me voy a la piltra!
